domingo, enero 27, 2013

Chávez es como Perón, Pichuco y Gardel: siempre está volviendo

por Luis D'Elía

La falsa foto publicada por el diario El País de un Chávez en agonía, la permanente diatriba de la derecha venezolana, intentando forzar interpretaciones constitucionales que le permitan retomar posiciones y ganar batallas que perdieron contundentemente en las urnas, nos permiten vislumbrar en el imaginario colectivo a sectores que creen, como quien ve un espejismo en el desierto, que el proceso de la revolución bolivariana en Venezuela depende inexorablemente de la salud del comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

Aquellos que animados por los aparatos de inteligencia del imperio o por pura ingenuidad política creen en el “espejismo” de marras deberían preguntarse: ¿Porqué Chávez es Chávez? Ahí va la respuesta: hace 14 años, cuando Chávez asumía su primera presidencia y daba por terminada la cuarta república venezolana, el barril de petróleo valía 7 dólares, PDVSA estaba en manos de la burguesía ladrona que además vive en Miami y del sindicalismo amarillo al servicio de inescrupulosos intereses, lo que arrojaba como claro resultado una sociedad dual donde una pequeña casta vivía rodeada de lujos y placeres y la inmensa mayoría del pueblo agonizaba en la miseria en los morros de Caracas y en todo el país, peleando para comer un puñado de arepas por día.

Llegó el comandante y al poco tiempo superó el golpe de Estado corporativo, convocó a la sociedad a discutir una nueva arquitectura de país y dio origen a la constitución bolivariana de Venezuela. Acordó con Irán una fuerte recomposición de la OPEP y llevó el barril de petróleo a un precio que oscila entre los 80 y 120 dólares. Si bien EEUU sigue siendo el principal comprador de petróleo venezolano y PDVSA tiene en ese país 16.000 gasolineras, estas medidas pusieron fin al saqueo y hoy podemos decir después de 14 años de revolución bolivariana que se han acumulado en ese lapso 140.000 millones de dólares de renta petrolera que hoy se invierte en favor de los trabajadores, los pobres, las clases medias de Venezuela y todo el continente latinoamericano. Rápidamente el Estado parasitario de la cuarta república fue “bypasseado” por mas de 20 misiones que enseñaron a leer, escribir, curaron, dieron viviendas y desataron el más fenomenal proceso de inclusión masiva que jamás había tenido Venezuela en doscientos años de historia.

Venezuela, Cuba, Brasil y Argentina fueron el ariete que quebró la última intentona neocolonial del imperio denominada ALCA. Esto ha desatado un proceso de masas en Venezuela que ya no se detendrá jamás, Chávez con su espada le devolvió la dignidad y la identidad a un pueblo que hoy está de pie unido y organizado intentado construir el socialismo del siglo XXI, que sin duda estará forjado en los permanentes valores de libertad, igualdad y fraternidad.

Por supuesto que queremos a Chávez entre nosotros con su fuerza transformadora, con su mirada larga, con su sonrisa esperanzadora, con su puño firme, pero creo de verdad que hay algo en Chávez que hoy ya es eterno y que permanecerá en la conciencia colectiva de los pueblos, como Bolívar, San Martín, Perón, Evita, el Che y Néstor; él ya es pasado, presente y futuro y por más esfuerzo que haga el imperio y sus lacayos locales, la revolución bolivariana ya no se parará jamás y seguirá iluminando todo el continente latinoamericano.

Nunca más se irán por las venas abiertas de América Latina la renta de los pueblos del continente, sea ésta petrolera, agraria o minera. Quizás el primer mundo siga siendo el principal cliente del continente en condiciones justas de intercambio comercial  y razonabilidad, donde nunca más el saqueo sea la nota destacada del intercambio. De un lado Hugo Rafael Chávez Frías y Cristina Fernández de Kirchner, y del otro, el de las oligarquías pro coloniales, está Enrique Capriles, Mauricio Macri y Daniel Scioli. Los  pueblos no se suicidan y no volverán a los paradigmas políticos y económicos de la década del 90 que dejaron 185.000 fábricas cerradas y 8 millones de desocupados.

Nuestros pueblos tienen una disyuntiva de hierro de cara a la historia, el desafío es consolidar para los tiempos, la unidad y la integración latinoamericana en el socialismo del siglo XXI, fundado en la doctrina nacional, popular, democrática y profundamente revolucionaria. Macri, Scioli, De Narváez y Massa son la clara intentona de intereses  foráneos, de regresarnos al pasado y que de esa manera puedan descargar sobre nuestro continente y nuestro país la gravísima crisis de Estados Unidos y Europa, como lo han hecho tantas veces. ¡No pasarán! ¡Viva Chávez! ¡Viva Cristina!


Fuente: Infobae


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